Los granos de bismuto suenan como algo sacado de una novela de ciencia ficción, ¿no? El bismuto es un metal peculiar de la naturaleza. Tiene tonos de color hermosos que pueden ser rosa, azul o verde. El bismuto también es bastante pesado y denso, por lo que es práctico para su uso en muchas industrias.
Lo bueno de metal de Bismuto es que se deforman más al enfriarse, así que no todo está perdido. Derrita el bismuto y déjelo re-solidificar, y obtendrá formas hermosas de arte cristalino. Esta propiedad hace que los granos de bismuto sean un material ideal para crear joyas y otras cosas bonitas.
No solo son agradables a la vista, los granos de bismuto tienen numerosos usos médicos. Por ejemplo, el bismuto se emplea para producir aleaciones, que son mezclas de diferentes metales. Las aleaciones de bismuto se derriten a bajas temperaturas y se expanden cuando se enfrían, ideales para dispositivos como sistemas de rociadores contra incendios y fusibles eléctricos.
Si prestas atención a los granos de bismuto, verás que no hay dos iguales. Eso se debe a que el bismuto tiene una estructura cristalina peculiar que le da su apariencia distintiva. El bismuto es uno de los muy pocos metales que se derriten a una temperatura más baja que el agua pura, por lo que puede ser fundido en el fregadero de la cocina y moldeado en el inevitable platillo miniatura ladeado que resulta.
Los granos de bismuto son asombrosos. Son hermosos y útiles también. Ya sea en joyería o en fábricas, los granos de bismuto están cambiando cómo pensamos sobre los metales y para qué podríamos usarlos.