Cromo y níquel, dos metales significativos con una amplia gama de aplicaciones. Estos metales se utilizan para fabricar cosas como el acero inoxidable y otros productos que usamos todos los días. Lee más para descubrir cómo cromo y níquel pueden ser utilizados y qué debes tener en cuenta al trabajar con ellos.
El cromo es esencial para producir acero inoxidable. El acero inoxidable es duro y brillante, y se utiliza para todo, desde electrodomésticos y cubertería hasta edificios. El acero inoxidable contiene cromo, lo que lo hace resistente a la oxidación y la corrosión, por lo que durará mucho tiempo sin dañarse.
Otro metal presente en muchos productos es el níquel. Aunque, debemos manejar el níquel con cuidado ya que es peligroso para nuestra salud. El contacto con el níquel puede causar irritación en la piel y alergias. Por eso es importante tomar precauciones al trabajar con níquel y minimizar nuestra exposición.
El cromo y el níquel se añaden para una amplia variedad de aplicaciones industriales. El cromo se utiliza para fabricar piezas de automóviles, electrónica y joyería. El níquel se encuentra en baterías, monedas y en la producción de acero inoxidable. Estos metales son una gran parte de nuestra vida cotidiana, incluso si no nos damos cuenta.
El uso de niquel cromo en la producción también puede llevar a la contaminación. Si estos metales no se utilizan o eliminan de la manera correcta, pueden dañar a las plantas, los animales y las personas. Las empresas también deben cumplir con las regulaciones para limitar la contaminación causada por el cromo y el níquel.
El cromo y el níquel pueden mezclarse para formar tipos especiales de metal con propiedades únicas. Las aleaciones se utilizan en componentes de aviones, dispositivos médicos y materiales super-resistentes. Las aleaciones basadas en cromo y níquel ofrecen cualidades que pueden resistir altas temperaturas en industrias como la construcción y la fabricación entre otras.